Una nueva vida para ayudar (28-Jul-2015)

Una vida nueva para ayudar (Por Visencio R.)

Área Veracruz Uno

 

Empecé a tomar a los trece años y no estudié por mi alcoholismo. A mis padres les decía muchas cosas que nunca debí decirles, pero a la que más dañé fue a mi mamá; le decía que si no me daba dinero para tomar me iba de la casa. A mis quince años ya tomaba caña porque era lo más barato.

Soy muy trabajador, pero en ese tiempo de nada me sirvió. Anduve tomando mucho hasta mis ventiún años.

Un hermano ya estaba en el grupo de Alcohólicos Anónimos y me invitaba, pero lo ignoraba. Un día, por la gracia de Dios, conocí a una joven de la cual me enamoré. Nos hicimos novios y ella me decía que no tomara, pero yo le echaba mentiras y le decía que casi no lo hacía. Nos casamos el 22 de mayo del 2004.

En la despedida de soltero, el 3 de mayo junté a mis amigos y empezamos el domingo temprano para salir hasta las seis de la mañana del lunes bien borrachos. Nos subimos al carro y de pronto, una pipa nos sacó de la carretera; chocamos contra un poste y la camioneta se despedazó. Por la gracia de Dios, todos los que íbamos en el vehículo salimos con vida. En ese momento lloré y grité que nunca más volvería a tomar, que iba a ser un alcohólico anónimo.

El 24 de junio fui al grupo, de lo cual estoy muy contento. Tengo una buena esposa, dos niños y soy muy feliz; estoy muy agradecido con Alcohólicos Anónimos. Quiero servir con amor, con humildad y con gratitud. Hoy entiendo que Alcohólicos Anónimos nos da una vida nueva para ayudar al que aún sufre por su manera de beber.