
CAPÍTULO CINCO
Ayudando a otros
LOS FRUTOS DEL SERVICIO
“El servicio, gustosamente prestado, las obligaciones honradamente cumplidas, los problemas francamente aceptados o resueltos con la ayuda de Dios, la conciencia de que, en casa o en el mundo exterior, todos somos participantes en un esfuerzo común, la realidad bien entendida de que a los ojos de Dios todo ser humano es importante, la prueba de que el amor libremente dado siempre tiene su plena recompensa, la certeza de que ya no estamos aislados ni solos en las prisiones que nosotros hemos construido, la seguridad de que ya no tenemos que ser como peces fuera del agua, sino que encajamos en el plan de Dios y formamos parte de Su designio — éstas son las satisfacciones legítimas y permanentes del recto vivir que no podrían reemplazar ninguna cantidad de pompa y circunstancia, ni ninguna acumulación de bienes materiales.
La verdadera ambición es el profundo deseo de vivir útilmente y de andar humildemente bajo la gracia de Dios”. (Doce Pasos y Doce Tradiciones). Al ver su figura distorsionada en un espejo, María Antonieta cae de rodillas y se rinde ante Dios. En “Una mujer se mira al espejo” ella nos cuenta cómo se entrega al servicio y descubre que es la mejor forma de mantenerse sobria.
“La historia de Margarita”, es el relato de una mujer alcohólica que vivía en
un mundo de tristeza, dolor y resentimiento. “Sentía dolor y un vacío en mi pecho y ninguna droga, ni el alcohol me hacían sentir bien” pero ocurre el milagro, y luego de una experiencia espiritual encuentra a su padrino, quien le enseña a amarse a
sí misma y, a través del servicio, comienza su camino hacia una vida útil y feliz.
María toca fondo en la cárcel y ahí descubre un nuevo propósito. En “Adentro o afuera mi meta es la formación de mi carácter” relata la vida desenfrenada que llevaba, y fue ahí, en la biblioteca de su prisión, donde encuentra un libro que hará el milagro en su vida: El Libro Grande.
En las historias de este capítulo se ve plasmada una vida de tristeza, abuso,
encarcelamiento y soledad tapadas por el alcoholismo. Mujeres alcohólicas que llegan a Alcohólicos Anónimos con una gran desesperación, una montaña rusa de emociones, pero, sobre todo, el milagro de una segunda oportunidad, y más aún, las recompensas del servicio y su gratitud hacia AA.
